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Lipoescultura: Trabajo de orfebre

La consulta de especialistas en estética y las salas de espera de los cirujanos plásticos, con el paso de los días, se hace más habitual encontrarse llenas. El tabú de las cirugías, los retoques en el cuerpo, pasaron de ser ocultos a estar en conversaciones triviales.

Asistir, por ejemplo, a cualquier centro médico es toparse con una buena cantidad de personas quienes llegan con inglesa puntualidad a sus citas establecidas. Llegan preparados a someterse a diversos procedimientos que luego le ofrecerán ser el centro de las miradas. Edith Abdala de Esser, médico titulada en una universidad cubana, con estudios de postgrado en el área de la estética, obesidad y nutrición, es una de esas orfebres de la figura humana que después de un largo trabajo ha logrado hacer una reputación en la zona de Portuguesa, a punta de muchos procedimientos exitosos avalados por su interés, eterno, en mejorar las técnicas aprendidas en todos los cursos universitarios. La médico va al grano cuando se le consulta de un tema. No evade las preguntas y poco deja a la interpretación. Gesticula, utiliza lenguaje corporal y apela a su banco fotográfico, en su computador personal, con el fin de ser precisa en los ejemplos. “La mayoría viene por la papada, por la flacidez cutánea que esta dada por el cambio hormonal, por la edad, por diversas razones.

Las opciones quirúrgicas siempre son tratamientos a través de la piel con fibra. No se hace una destrucción de grasa, se hace un calentamiento del colágendo que con el tiempo se cristaliza”, explica la médico quien atiende su centro médico junto a otros doctores especialistas en el tema. La medicina antienvejecimiento trata de ayudar a esas pacientes que han recibido daños por muchas razones. En palabras de Abdala, lo mejor es hacer un buen diagnóstico con micro-sensores, con lámparas, ayudados con buena tecnología en post de obtener resultados óptimos donde la flacidez corporal no solamente sea un indicativo. “Los párpados caídos se tratan con blesfaro química, con el botox, y también otra blesfaro por microcirugía con hilos que hacen sostén de la arcada de la ceja, con una especie de cintillo invertido entre las cejas y la frente.

Los hilos búlgaros es una técnica hecha por un venezolano, que atraviesa la piel y se sostiene en forma de ancha en los huesos parietales. No se aplica en grandes caídas de piel”, refiere la doctora quien abrió un espacio importante en la ciudad entre sus colegas esteticistas. Después que el paciente es evaluado por el nutricionista y el obesólogo, al cumplir su tratamiento, se le recomienda dar el siguiente paso, van a la lipoescultura. El objetivo previo es llegar a un peso y grasa corporal ideal, por ello se hace necesario cambiarle el  estilo de vida a quien se operará. “No hacemos procedimientos en gente demasiado obesas si no han cumplido con su tratamiento nutricional. Así llevamos un mejor control, hacemos mejor el trabajo de modelar el cuerpo y extraer la grasa. Hay que estabilizar al paciente, cumplir un plan primero y después que consiga el peso ideal, hacemos la lipo en sus distintas modalidades. Todo paciente estético debe ser estable en todos los ámbitos”, lo dice de forma enfática.

La especialista dice que su trabajo consiste en hacemos mucha actividad táctil, a diferencia de los cirujanos que abren, extraen y cierran. Abdala modela los cuerpos de una forma más artística sin dejar a un lado su labor médica. Yo no uso la técnica convencional. Lo que queremos es que el paciente sea lo menos posible maltratado, por eso utilizamos el láser. El tratamiento después consiste en botar toda la grasa por la vía urinaria. Al pasar por quirófano, modelar el cuerpo y ver los resultados de extracción de grasa, muchos de los pacientes observan cambios en su cuerpo, por ejemplo, pieles que cuelgan. Allí es cuando se recomienda hacer una dermolipectomía, una especie de cortado de los pliegues sobrantes. En esta fase es cuando pasa a manos de un cirujano plástico. “Cuando hacemos lipoescultura, que la nuestra es tridimensional, quedan muy pocos espacios irregulares por el uso de fibras en su extracción. Aquí dejamos lo más plano posible la zona porque los aparatos de última tecnología lo permite.

Poco quedan espacios en blanco, el láser despega la piel, lo diluye y allí es cuando se extrae”, dice. Toda persona que se someta a una cirugía debe seguir las recomendaciones de su médico tratante. Una de ella es realizar ejercicios periódicos a fin de mantener el cuerpo en el mejor estado posible, incluso, esto ayuda al mantenimiento de las operaciones. La lipoescultura tradicional si retira kilos de peso la tridimensional moldea la figura. Es una diferencia elemental que deben saber todos los pacientes antes de someterse al tratamiento. En el centro de la doctora Abdalá  siempre se lo hacen saber a todos. “Muchas pacientes que se hacen lipo no requieren dermosucción porque con un tratamiento adecuado, una dieta, un plan de alimentación y el cambio en el estilo de vida, el cuerpo se adecua”, comenta. Una de las claves para no perder las operaciones es comprender que el cuerpo humano nace con una cantidad de adipositos naturales.

Si se llega a extraer esa grasa, otra porción ocupará su lugar. Es allí cuando el ejercicio físico juega un papel natural en el equilibrio de la figura. “La grasa está en el cerebro. De nada sirve el trabajo integral de un endocrinólogo, cardiólogo, obesólogo, hasta psicólogo, si el paciente no entiende que debe hacer un buen cambio en su método de ingerir alimentos para tener una mejor calidad de vida”, finaliza.

El secreto de las lipos

La pregunta del millón es siempre ¿qué hacen con la grasa extraída del cuerpo? No hubo mayores sorpresas en la respuesta porque lo mejor es cambiar de sitio ese volumen de excesos pero con mejores beneficios. “Si el paciente quiere usar su grasa del abdomen para colocarlo en sus glúteos no se puede usar el láser porque es un lipolítico lo destruye todo, la hace aceite. Entonces allí se debe hacer un pequeño tratamiento de decantación a esa grasa para después transplantarlo al otro lado”, cuenta. En cuanto a la inversión, unos glúteos inyectados con materiales plásticos o derivados son más costosos que unos implantados con la grasa extraída de su propio cuerpo. Además, es mejor replantar eso porque el rechazo es nulo.    

Por Luis Bazán/Prensa Bisturí Magazine

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