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¿Qué tan traumático puede ser un tratamiento de conducto?

Por lo general, el simple hecho de hacer referencia a la necesidad de implementar en pro de la salud bucal un tratamiento de conducto, causa en el paciente un gran estrés, miedo y frustración. Pero ¿representará realmente este tipo de tratamiento uno de los más grandes traumas odontológicos?

La Asociación Americana de Endodoncistas señala, que es la endodoncia la especialidad que permite al paciente salvar su dentadura en casos de dolor e infección que puedan generar en la misma un daño profundo, buscando en todo momento aliviar y no causar como muchos piensan, el dolor y el mal al diente.

Es importante comprender, que el diente está formado por el esmalte, la dentina y la pulpa, representando el primero de ellos a la parte más superficial del área; siendo así la segunda, la dentina, la zona más profunda del diente, donde se puede comenzar a sentir en casos particulares cierta sensibilidad, mientras que la pulpa por su parte es el tejido orgánico por medio del cual circula la sangre y posee en el fondo de su raíz un paquete vasculonervioso compuesto por arterias, venas y nervios que mantienen ese tejido unido. Al presentarse en ese nervio una infección profunda se hace indispensable implementar en el paciente el falsamente traumático tratamiento de conducto.

El Doctor José Francisco Izquierdo, odontólogo y endodoncista especialista egresado de la Universidad Central de Venezuela (UCV), comenta para Bisturí Magazine, que “El tratamiento de conducto es la última opción que se tiene para salvar un diente cuando hay un dolor, una infección, o en definitiva un daño muy profundo. Sin embargo, el tratamiento a su vez también dependerá de si el paciente  es sintomático o asintomático, es decir, si tiene o no dolor en la zona, lo que hace variar la situación del individuo a tratar”.

Es importante además resaltar, que el nivel de riesgo a sufrir importantes daños dentales lo determina la higiene bucal, ya que es el mal aseo dental el principal responsable de hacer a los pacientes más propensos a este tipo de daños graves sin importar edad, sexo, ni nivel social, y por ende a solo tener como opción para lograr salvar su condición, la implementación de un “riguroso” tratamiento de conducto.

 

“Los pacientes que de un momento a otro lleguen a presentar síntomas tales como un espontáneo y duradero dolor sin necesidad de estar en el momento ingiriendo algún tipo de alimento, tiendan a poseer sensibilidad ante las bebidas frías, incluso el agua, y en la mayoría de los casos tampoco se sienten 100% capaz de soportar lo medianamente caliente, son los pacientes que muy en silencio piden a gritos este tipo de tratamiento; por lo que posterior a presentar cada uno de estos síntomas, se realizan una serie de pruebas con caliente y frio que le permitirá al especialista determinar en qué condiciones se encuentra el diente, para así tomar la decisión final basada en si se necesita o no un tratamiento de conducto”. Señala Izquierdo.

Actualmente existen importantes avances a nivel odontológico que hacen que este tipo de procedimientos sea mucho más sencillo y llevadero, permitiendo obtener mejores resultados  que a futuro logren controlar de modo efectivo tanto el dolor, como la infección que pueda haber generado en el área a tratar.

Hoy en día existen métodos que permiten hacer el tan “traumático” tratamiento de conducto en un solo día; recordando que anteriormente un tratamiento de este tipo era realizado en un mínimo de seis y un máximo de siete citas. Logrando de este modo y gracias a los importantes avances tecnológicos, eliminar el tejido dañado mejorando a su vez la precisión que brindará al especialista la oportunidad de procurar al paciente un mejor resultado.

Normalmente los dentistas consideran que mantener los dientes naturales resulta ser mucho más saludable que removerlos y reemplazarlos con un puente o un implante, que además de llegar a ser quizás más costoso para el paciente, también puede causar al mismo mayor estrés. Es por ello que las endodoncias son uno de los métodos comúnmente más utilizados para preservar el diente, removiendo la pulpa dañada en vez de someterlo a una costosa e irreversible extracción.

Según el especialista invitado, “Las personas por lo general piensan que el tratamiento de conducto es algo sumamente doloroso, generándose ante el mismo un gran rechazo, y la verdad es que solo es un rumor que se ha formado y ha sido definido como uno de los más grandes traumas odontológicos”.

El tratamiento de conducto no es un tratamiento invasivo, lo ideal para todo paciente es ser preventivo, cuidar su higiene bucal y así evitar que en cualquier momento tenga que implementarse en él un tratamiento de este tipo.

Ariolys Aguilera / Prensa Bisturí Magazine

 

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