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Una amiga, un libro y un café

Hace poco envié a mis amigas la imagen de grupo de mujeres compartiendo felices, con la leyenda de que ser escuchada por las amistades  es mejor que ir al psicólogo. Todas en seguida respondieron completamente de acuerdo, ponderando nuestras frecuentes y festivas reuniones.

Y es que nuestra realización como personas dependerá de aquello que nos proporcione paz y satisfacción, entre las mejores, está la amistad, compartir nuestro talento y nuestro tiempo en aquellas cosas que  nos gustan.

Está demostrado que tener amigos  alarga la vida, reduce el  estrés y es una buena terapia.  Más de 100 estudios indican que la amistad brinda beneficios para la salud y se ha observado que las personas que tienen lazos estrechos con otras corren menos riesgo de morir de enfermedades graves, poseen un sistema inmunológico más fuerte y resistente, gozan de mejor salud mental y son más longevas que las que no disfrutan de apoyo social.

¿Cómo escogemos a los amigos?

Se ha establecido, que la forma en que determinamos a las personas como más o menos amigos nuestros, está muy relacionada con la forma en que creemos que ellos nos aprecian a nosotros. Nos ubicamos en una escala de compatibilidad y evaluamos un posible apoyo en caso de necesitarlo y protegernos, o de realizarnos como personas protegiéndolos a ellos.

Recuerde, siempre es mejor pedir lo que necesitamos -apoyo emocional, ayuda para resolver un problema- que esperar a que el otro lo adivine. Es un modo de mantener vital y fluida una relación. Si no pedimos lo que necesitamos podemos acumular frustraciones y albergar resentimientos contra nuestros amigos.

Para mantener nuestras buenas relaciones,  debemos destacar las cualidades positivas de los demás. Todos tenemos un lado bueno y otro no tan agradable, pero podemos elegir mirar la luz o la sombra. Si nos centramos en ver lo positivo de la otra persona reconoceremos también las propias y nos relacionaremos desde esos aspectos. Hay personas centradas siempre en ver lo negativo de los demás, a esa yo las evito, por mi bien.

Otra forma agradable de mantener la amistad es interesarte en sus opiniones, sobre todo cuando son diferentes a la suya.  Piensa que el mundo es más interesante cuando existen retos y diferencias, no siempre tenemos que estar de acuerdo.

Los  libros están entre mis mejores amigos. De las cosas que más disfruto, cuando estoy a solas es leer, me encuentro con mis emociones más íntimas y como un buen amigo se guarda mis lágrimas y  alegrías entre sus páginas, además de  darme compañía sabia y culta.

Juana Neira escritora ecuatoriana,  comparte una de las mejores definiciones que he leído: “Los libros tienen muchos poderes: despiertan la imaginación y los sentidos. Nos permiten dialogar con las voces que habitan sus páginas. Nos dejan vivir otras vidas y otras muertes. Amores y desamores. Nos revelan la esencia de la condición humana: sus luces y sus sombras. Pero cada vez debemos refugiarnos en los libros para salvarnos de la soledad y de los fantasmas que nos habitan. Los libros nos ofrecen la mejor posibilidad de encontrarnos con nuestro mundo interior y de crear en él un universo en nuestra imaginación”.

Tomémonos un café

Entre los mejores momentos de nuestro día a día está el  de compartir un café con las amigas. El estrés, las preocupaciones y los nervios se traducen en un exceso de cortisol, norepinefrina y noradrenalina en sangre que alteran muchas de nuestras funciones básicas. Pedimos un café y poco a poco iniciamos una grata conversación. Toda bebida caliente ejerce un efecto calmante en nuestro organismo, se relajan los nervios y nuestra respiración.

A su vez, el café, al igual que el té son estimulantes suaves. Su efecto activador nos va a permitir comunicarnos mucho mejor con esa amiga. De este modo, y casi sin que nos demos cuenta, empezaremos a contarle nuestras preocupaciones. La bebida caliente relaja los músculos, pero la cafeína estimula nuestra mente para estar más receptivos, comunicativos y abiertos a las emociones positivas.

Por ello, en cuanto aparecen las primeras risas compartidas con nuestras amistades, el poder de las endorfinas se ocupa del resto del trabajo: empezamos a sentirnos mejor y los problemas se relativizan. Algo tan sencillo y positivo como cada día quedar con las amistades  para tomar un café y hablar de las cosas del  día, nos proporciona una manera muy grata para para vivir … de la mejor manera.

Beatriz Quintana Mujica

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