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¿Tenemos conciencia de nuestro rol como mujeres?

Siempre, desde muy jovencita, me ha llamado la atención el tema de la libertad, sobre todo de la mujer en la sociedad latinoamericana.  No creas que se limita sólo a las libertades sexuales -no menos importantes que otras- aunque en este caso, lo que más quiero resaltar es lo que respecta a nuestra propia responsabilidad en el logro de ese vital derecho que tiene toda  fémina con una autoestima alta y digna.

La mujer, como parte importantísima de esta sociedad, muchas veces no se da cuenta del papel que juega en  el futuro propio y de su descendencia,  así lo demuestra la historia, porque no siempre tuvimos, por ejemplo, el derecho a ir a la universidad o a votar, esos que muchas aún no aprecian y no ejercen por desidia, y que determina nuestro presente y porvenir.

Reconocer nuestro rol como mujeres en el mundo

La Constitución venezolana de 1947, fue la primera  que  estableció por primera vez  el voto femenino. Además del derecho al sufragio,  esta resolución engloba una amplia gama de reconocimientos de ciudadanía, de los cuales carecían las mujeres al ser excluidas del espacio público. Organizarse en asociaciones políticas y reunirse libremente, ejercer cargos públicos, expresarse abiertamente por los medios convenientes y desplazarse por el territorio nacional sin impedimentos más allá de los personales, estaban  negados a las mujeres venezolanas.

Socialmente,  también  se esperaba  que  la mujer se mantuviera  en el rol de madre y esposa: “La mujer  está llamada a la conformación del hogar, la educación de los hijos, el sostenimiento de la tradición y la observancia de las buenas costumbres”, así lo dice el tan mencionado Manual de Urbanidad y Buenas Maneras (1854) de Manuel Antonio Carreño.¡Y algunas no se preparan, no trabajan ni se dedican, porque hasta esas buenas costumbres se nos diluyen entre tanta falta de carácter y padres irresponsables!

Vivimos en una sociedad en la que la discriminación hacia las mujeres afecta a todos los países del mundo, es cierto, pero a veces ni siquiera somos conscientes de que nos prestamos para eso, empezando por   el  uso del lenguaje. Muchas féminas  no sólo sacan provecho material de su atractivo y lo justifican, convirtiéndose en meros objetos de trueque, sino que  corean canciones en la que se les tilda de “cachorritas” y “corbejas” entre otros epítetos denigrantes, un maltrato que se ha asumido como propio de la juventud “cool”.

El resultado de una reflexión rápida y una mirada fugaz a nuestro alrededor nos da cuenta de una pérdida de muchos derechos: el lenguaje impúdico  hacia la mujer desde el máximo cargo del poder, mujeres maltratadas en largas colas con hijos a cuestas buscando qué comer, en espera de hijos y esposos  fuera de una cárcel con requisas humillantes, abandonadas, golpeadas o a la espera de una dádiva gubernamental, porque se les  ha acostumbrado a pedir.

¡Ser conscientes es el primer paso!

Majilindakelmendi, primera medallista de Kosovo en estos juegos olímpicos de Brasil 2016, lo ha comprendido, rechazó ofertas por millones de dólares para poder representar su país, hoy es una heroína.  Es  de la dignidad que hablo, del no vender nuestro respeto por nosotras mismas y de saber que tenemos una gran capacidad para poder cambiar las circunstancias que no nos gusten.

El mundo puede ser distinto  si reconocemos nuestro valor,  los hombres deben ser nuestro apoyo, y viceversa, esto es humanismo, y desde fines del siglo pasado, gracias a los estudios e investigaciones desarrolladas por el World Bank y otras agencias del Sistema de Naciones Unidas, se ha comprobado, objetivamente, que la igualdad tiene los siguientes impactos positivos:

* Se incrementa la velocidad del crecimiento económico.

* Se registra una clara tendencia a la disminución de la pobreza y se incrementan los índices de bienestar general de toda la población.

* Hay mejores índices de gobernabilidad y democratización de la sociedad en su conjunto.

* Se amplían los índices de desarrollo social.

* Aumentan los índices de productividad económica.

* Mejora la distribución del ingreso hacia una situación de equidad.

* Hay menor número de casos de corrupción.

Aprovecha el tiempo, no olvides que puedes hacer tantas cosas  gracias al esfuerzo de muchas mujeres que lo dieron todo. Poder estudiar, votar, ser respetadas, tomadas en cuenta, es un logro que por mucho tiempo no se nos permitió. Hemos sido dotadas de muchas capacidades, intuición, inteligencia y fuerza suficiente para salir adelante porque cada mujer es  particularmente valiosa y creativa, compleja sí, pero siempre dispuesta a conseguir lo que se proponga.

¡Asume tus responsabilidades y reclama dignamente tus derechos, para que podamos convivir… de la mejor manera!

Por: Beatriz Quintana Mujica

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