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La práctica del yoga y sus beneficios

Normalmente, cuando se habla de Yoga, las personas inmediatamente asocian el término a ciertas posturas físicas y ejercicios corporales, sin embargo, esto es sólo una mínima parte de lo que ésta disciplina o filosofía de vida, nos ofrece. El yoga nos brinda una gama ilimitada de posibilidades para preservar o recuperar la salud física, mental y espiritual.

La práctica del yoga nos ha permitido obtener resultados variados, según la necesidad del practicante. Hay quiénes la perciben desde el ámbito religioso y aseguran que sus técnicas conllevan a la integración o fusión del alma individual con Dios, mientras que otras tendencias más racionalistas, señalan que el yoga facilita el desarrollo de la consciencia espiritual, es decir, el despertar ante lo que pudiéramos llamar: naturaleza, origen y destino espiritual del Ser. Cualquiera de las dos visiones que adoptemos, les aseguro, nos traerá excelentes resultados.

Antes de hablarles de los amplios beneficios que produce en nosotros ésta ciencia milenaria, es conveniente aclarar el significado del término. Yoga, en sánscrito significa “Unión”, procedente del antiguo verbo “Yuj” Unir, conectar, otorgar, fundirse en la mente, absorberse en meditación. Tiene que ver con la raíz indoeuropea de los términos castellanos de “Yugo”, “Conyugal”, entendiéndose como algo inseparable.

Los orígenes del Yoga se remontan a la India, hace miles de años y desde esas lejanas tierras se expandió por el resto del mundo. Hoy día es una práctica reconocida en todos los continentes. En Venezuela, existen numerosas organizaciones religiosas, esotéricas y espirituales establecidas formalmente para impartir ésta disciplina, lo cual es un buen indicio.

Cuando nuestros sentidos se mantienen ocupados, exclusivamente, en el mundo exterior, atrapados en la selva de la cotidianidad: la política, el tráfico, el trabajo, las deudas,  los estudios, la pareja, entre otras cosas, y nos olvidamos de nuestro espíritu, es posible que colapsemos. Es imprescindible que los seres humanos busquemos momentos de calma, quietud física y mental, de lo contrario, corremos el riesgo de enfermar o morir.

Si por el contrario, logramos centrar la atención hacia nuestro interior a través de la meditación y el silencio, esa misma energía vital que derrochamos hacia afuera, podemos orientarla hacia adentro de nosotros, lo que nos permitiría tener un contacto íntimo verdadero con el amor y la paz de Dios.

El ser humano es la única criatura viviente que posee en su cuerpo, centros espirituales o chacras, ubicados específicamente, en el cerebro y en la médula espinal, dotados de consciencia divina.  El despertar de éstos centros espinales a través del Yoga, hoy por hoy, es visto como algo natural y no como un hecho eminentemente místico, sin olvidar, que el verdadero Reino de Dios estádentro de nosotros.

Sea cual fuere, la religión que profesemos, las creencias de todas ellas se fundirán en una única e idéntica experiencia común con Dios, de allí que el Yoga es considerado un sendero unificador para aquellos buscadores espirituales sinceros que desean alcanzar un elevado estado de Consciencia Divina.

La práctica progresiva del Yoga, nos permite sanar dolores físicos, emociones tóxicas, ciclos hormonales inarmónicos, insomnio, problemas respiratorios, circulatorios y otros aspectos similares.Promueve el rejuvenecimiento celular y le proporciona al cerebro suficiente oxígeno para lograr un mejor rendimiento en nuestras actividades diarias, es decir, nos conduce al equilibrio mente, cuerpo, espíritu. Claro está, se requiere amor, compromiso, continuidad, constancia y voluntad para lograrlo.

Dentro de cualquier proceso o práctica del Yoga, el punto clave a considerar es la “Respiración”. Si logramos centrar nuestra mente en la respiración, podremos establecer un verdadero contacto interno, desarrollar la consciencia, aquietar nuestros pensamientos y emociones, fortalecer los pulmones, aliviar los problemas bronquiales y fortalecer el sistema inmunológico.

Dentro de las formas más difundidas de Yoga en el mundo, podemos mencionar el Hatha Yoga, conocido por la variedad de posturas corporales, cuyo propósito es lograr que el cuerpo esté apto para la meditación. La serenidad física y mental, le permiten al practicante hacer una mejor conexión interna, sin sufrir cansancio o distracciones.

Estas posiciones corporales o Asanas, nos proporcionan además  múltiples bondades para la salud y el bienestar integral, como por ejemplo: aportan elasticidad, eliminan tensiones musculares, facilitan la respiración, estimulan el sistema nervioso central e incrementan la capacidad de soportar el estrés. Ayudan a aliviar y prevenir cefaleas e hipertensión. Fortalecen los músculos y articulaciones, aumentan la coordinación y la concentración, en fin, revitalizan todo el organismo.

Podemos concluir que, el Yoga facilita los procesos de transformación y evolución del ser en todas sus etapas de desarrollo. Nos plantea una nueva percepción del mundo y de la vida, permitiéndonos comprender el fluir de la naturaleza y el universo de una forma más positiva y saludable. Aprueba la posibilidad de integrarnos sutilmente a la cotidianidad, sin violentarnos ni atropellarnos. Yoga es la unión con Dios, es la felicidad eterna.

                                                                                                                                                                                                           Néstor Fernández/Prensa Bisturí Magazine

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