PARASITOSIS INTESTINAL - Bisturi Magazine
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PARASITOSIS INTESTINAL

I PARTE

Las infecciones parasitarias en el ser humano constituyen un importante problema de salud pública causando aproximadamente el 10% de las diarreas, variando la clínica desde cuadros asintomáticos hasta casos graves que en raras ocasiones causan la muerte.  Existe una estrecha relación entre saneamiento ambiental, condiciones socio-económicas e infección parasitaria, en la medida que vayan empeorando estos parámetros estas infecciones aumentaran  drásticamente.

Existen en nuestro organismo 2 grandes grupos de parásitos de los cuales se comentaran de manera muy sencilla para su mejor entendimiento:LOS PROTOZOOS: se dividen a su vez en 4 phylum: Sarcodyna (incluye todas las amebas), Ciliophora (protozoos ciliados), Sporozoa (coccidios) y Mastogophora (protozoos flagelados).

LOS HELMINTOS: incluyen parásitos trematodos, cestodos y nematodos. Todos ellos se reproducen a través de huevos, por lo que su diagnóstico se basará tanto en la visualización de  larvas como de huevos.  Existen dos organismos que siguen generando dudas a la hora de clasificarlos: Blastocystis hominis y Microsporidium.

En este pequeño artículo se hablara solo de 2 parásitos muy importantes:

Áscaris lumbricoides: su medio de transmisión es a través de la ingesta de alimentos o agua contaminados. Su ciclo vital va desde la  ingesta de huevo, pasaje a través de pared duodenal, sistema circulatorio derecho hasta llegar a pulmón. Las larvas maduran en los alvéolos, ascienden hasta glotis donde pasan a tubo digestivo o son expulsadas directamente al toser.

Los Áscaris adultos se localizan normalmente en el intestino delgado, sobre todo en yeyuno e íleon, Cursa con dolor abdominal tipo cólico de localización epigástrica, náuseas matutinas, vómitos y a veces diarrea. En la infancia es frecuente su asociación con procesos de detención del desarrollo y desnutrición.

La clínica respiratoria depende del grado de hipersensibilidad y en ella es frecuente la eosinofilia. El síndrome de Löffler se produce por la migración de  larvas al pulmón y se caracteriza por tos, fiebre, eosinofilia e infiltrados pulmonares. Éstos son típicamente difusos, migratorios y transitorios. El diagnostico se establecerá a través de examen seriado de heces o a través de la visualización de los áscaris (lombrices) expulsados a través de las heces o boca. El tratamiento para los áscaris lumbricoides es a base de albendazol/mebendazol a dosis que debe ser recomendada por su médico.

Entamoeba histolytica: Medio de transmisión: ingesta de agua o alimentos contaminados y prácticas sexuales oro-anales. Su Ciclo vital comprende tras ingesta del quiste, este libera al trofozoitos que invade el intestino grueso, se multiplica y produce una necrosis local de la pared, por donde algunos trofozoitos pasan a localizaciones extraintestinales. La clínica que produce la entamoeba histolytica incluye:

  1. Eliminación asintomática de quistes.
  2. Diarrea aguda acuosa. Infección amibiana moderada que cursa con evacuaciones blandas o líquidas, pérdida de agua y electrólitos.
  3. Colitis no disentérica. Con episodios recurrentes de diarrea (con moco y sin sangre), dolor abdominal y flatulencia.
  4. Disentería amibiana. Comienza de forma gradual, con dolor abdominal cólico, evacuaciones frecuentes con moco, sangre y tenesmo, que se prolonga 1 ó 2 semanas
  5. Colitis amibiana necrotizante fulminante. Más frecuentes en lactantes y niños pequeños, en países tropicales, en recién nacidos malnutridos y en pacientes con SIDA existen casos graves con gangrena intestinal, peritonitis, obstrucción intestinal, perforación y hemorragias.
  6. Amibiasis extraintestinales. Con diseminación del parásito a diversos órganos internos como: a) Absceso hepático amebiano, que cursa con fiebre, dolor, distensión abdominal y hepatomegalia dolorosa. b) Amibiasis pulmonar, primaria o secundaria a la rotura de un absceso hepático. c) Amibiasis cerebral. Muy raros, únicos y de pequeño tamaño. d) Amibiasis cutáneas. e) Otros: úlceras ano-rectales, abscesos amebianos esplénicos y síndrome hemolítico- urémico.

El tratamiento en este tipo de  parasitosis debe ser supervisado por su médico, pero el mismo estará basado principalmente en medidas farmacológicas como el metronidazol cuya dosis y duración del tratamiento va a depender de la clínica predominante en el paciente, otras alternativas terapéuticas que se pueden mencionar comprenden el tinidazol, secnidazol y  la nitaxozanida.  Por otro lado las medidas higienico-dieteticas que son fundamentales en la prevención y control de cualquier parasitosis intestinal.-

En la próxima entrega se hablaran de otras parasitosis importantes del ser humano.

 

Dra. Venus Villegas G

Gastroenterólogo

Diplomada en Endoscopia Digestiva.

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