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Esencial el zinc en la nutrición de los pequeños de la casa

El zinc es esencial para la salud  y el buen crecimiento de los niños, por lo que debe estar en su dieta diaria.  

zinc

Para  los especialistas en nutrición, el valor del zinc radica en que es un mineral que juega un papel esencial en el crecimiento y el desarrollo de los niños, quienes necesitan consumirlo diariamente como parte de una dieta rica en proteína animal y vegetal.

 “Un niño que no consuma suficiente cantidad de zinc presentará deficiencias en talla y peso, y directamente incidirá  en su capacidad cognitiva como: falta de atención, menor capacidad de memoria para retener y procesar información, y somnolencia”, señala la nutricionista Norma Triozzi. 

A su vez, la médico pediatra Yesnnedda Díaz, asegura que el zinc tiene una función importante para el sistema inmune, interviene en la formación de huesos, contribuye a la maduración sexual, mejora la función visual y desarrolla el sentido del gusto, el olfato y el apetito en los niños.

¿Dónde se encuentra?

El ideal de consumo de este oligoelemento para los niños en sus primeros dos años de vida es de 3 miligramos (mg) por día. La cantidad aumenta a 5 mg en preescolares y hasta 7 a 8 mg en edad escolar. No es necesario que tu hijo ingiera diariamente la cantidad recomendada de zinc. Lo importante es que el promedio diario del zinc consumido a lo largo de varios días o incluso una semana corresponda a esa cantidad. No obstante, la pregunta que se hacen muchos padres es, ¿cómo sé que mi hijo está recibiendo esos valores de zinc al día?

La respuesta según, los especialistas, es sencilla: equivale a incluir en la dieta diaria del niño alimentos ricos en este micronutriente, como las carnes rojas y blancas (de res, de cerdo, pollo, pavo, cordero, pescado) y otras proteínas de origen animal, como el huevo, el queso y los lácteos; las leguminosas como los fríjoles, las lentejas, las arvejas y los garbanzos, entre otras; los frutos secos como las nueces y el maní; y los alimentos integrales ricos en fibra.

También los expertos  advierte que los niños con bajos niveles de zinc son mucho más susceptibles a infecciones, en especial respiratorias y gastrointestinales, lesiones cutáneas, úlceras y escamas en la piel, baja cicatrización de heridas, pérdida del pelo, crecimiento lento y bajo peso, lo que podría entenderse como un aviso.

Asimismo  se ha establecido que el zinc interviene en el buen funcionamiento de los sentidos del olfato y el gusto, que son los que estimulan el apetito, de modo que la falta del mineral está relacionada con la inapetencia en la infancia.

¿Demasiado zinc podría perjudicarle?

Lo más probable es que tu niño no ingiera un exceso de zinc tan solo a través de la alimentación. Sin embargo, en cantidades excesivas (si tu niño toma suplementos vitamínicos, por ejemplo) el zinc puede tener efectos adversos, como vómitos, cólicos abdominales, diarrea y dolores de cabeza.

Un exceso de zinc a largo plazo también puede tener efectos tóxicos. La cantidad máxima que la Junta de Alimentos y Nutrición del Instituto de Medicina considera inocua para los niños de 1 a 3 años de edad son 7 miligramos diarios. Para los niños de 4 a 8 años, son 12 miligramos diarios (esta cantidad es conocida como la ingesta máxima tolerable, o UL, por sus siglas en inglés).

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