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Educar: el gran reto de los padres

Aunque no hay un patrón establecido que garantice el éxito en la crianza de los hijos, existen consejos que pueden ser de gran utilidad para los novatos en el terreno.

 

  El alumbramiento de un hijo es el momento más hermoso para muchas madres y padres,  ya que traer un pequeño al mundo es el gran sueño de muchos.  Una meta que se convierte en una gran responsabilidad  y reto por lo importante que es la de educar a los retoños, que día a día llenan los hogares de alegrías y bendiciones.


        A pesar de que para los padres novatos los consejos de cómo formar
a sus hijos llueven de parte de padres, amigos, tíos y demás familiares, hasta ahora no existe  un canon que garantice el éxito en el proceso de educar e inculcar valores en los individuos. Sin embargo,  hay recomendaciones y consejos que pueden ser de gran utilidad para aquellas mujeres y hombres que se inician en esta etapa del ser humano, como lo es la crianza de sus hijos.

 

Daniela Guédez Hernández, psicóloga clínica y especialista en problemas de la conducta y el aprendizaje en niños y adolescentes, conversó con Bisturí Magazine donde sostuvo que educar a los  infantes es un “arte”. No obstante, considera que en el proceso  se debe brindar mucho amor  y los padres deben ser muy inteligentes y firmes.

 

De igual forma, recomienda  enseñar a los hijos valores que conduzcan de manera adecuada su proceso de crecimiento y andar por la vida. “Si no somos un modelo en valores, nuestros hijos no van a seguir los parámetros, el amor, responsabilidad, honestidad, justicia,  tolerancia, lealtad, la fidelidad, respeto, compromiso y la responsabilidad, puesto que, debido a éstos van a aprender y a adaptarse a cada situación”, señala Guédez.

 

Prosiguió con sus consejos mencionados, que los jefes del hogar deben hablarle claro y directo a sus hijos para que el niño  o niña asimile la orden y pueda acatar lo encomendado “es importante que los mensajes sean claros, comprensibles y directos, de lo contrario el niño o niña no sentirá la necesidad de cumplir con lo requerido”.

 

La especialista añade que quien ejerce la autoridad no debe incurrir en ser insegura (o) ni agresiva (o), ya que ante situaciones conflictivas se debe  desarrollar la asertividad, es decir, expresar lo que piensa y saber decir que no, así como también saber mantener una actitud flexible y firme a la vez.

 

Aprovechar costumbres

 

Una conducta que debe ser aprovechada por los representantes debe ser la imitación, ya que los pequeños por lo general copian  posturas y costumbres buenas y malas. “Es conveniente aprovechar las costumbres cotidianas tales como; saludar, comportarnos en la mesa, respetar las normas al conducir para que adquieran hábitos correctos y asuman responsabilidades”, apunta la galeno.

 

De igual manera,  expresa que se deben establecer normas y reglas dentro y fuera del hogar. “Las reglas  deben ser claras y coherentes e ir acompañadas de explicaciones lógicas, porque los niños tienen que saber las consecuencias  que pueden tener si no cumplen las ordenes”, sugiere Guédez.

 

Acota que, un ejemplo claro puede ser ir enseñando desde pequeños, que luego de jugar se deben recoger los juguetes y dejar todo en orden.

 

“Es importante que el niño y nosotros comprendamos que sus sentimientos no son el problema, pero sí las malas conductas y ante ellas siempre hay que fijar límites, porque hay situaciones negociables y otras que no lo son. Si se niega a ir al colegio, tenemos que reconocerle lo molesto que es a veces madrugar y decirle que nosotros también lo hacemos”, explica.

 

Desde el hogar

 

     El cumplimiento de responsabilidades es una conducta que se debe inculcar desde el hogar,  pues a juicio de la psicóloga  los ciudadanos en formación deben adquirir responsabilidades en el hogar desde muy temprana edad, tales como: colocar la ropa sucia en la cesta, sacar la basura, tender la cama,  para que al crecer entiendan la importancia de su presencia y colaboración en la casa.Destaca que para que los  hijos vayan asumiendo todas esas conductas y responsabilidades deben tener claro quién es la autoridad, porque ellos deben entender que son los padres quienes tienen  la última palabra en la toma de decisiones.

 

Castigo efectivo

 

Ante el desacato de la autoridad,  se debe proporcionar consecuencias negativas después de una determinada conducta indeseable, es decir  castigar al infante “surte mucho efecto quitarles objetos y actividades que les gusten, para que puedan ver y analizar que hay acciones que  traerán castigos, lo cual  hará que disminuya ese tipo de comportamientos”, sostiene.

 

Recalca que es necesario, que antes de castigar o justo en el momento de hacerlo se le explique claramente el motivo por el que está siendo castigado, es decir, que él mismo sepa qué límite ha sobrepasado.

 

“Cuando se decide aplicar un correctivo, hemos de ser consistentes con él, en el sentido que hemos de mantener el castigo, sin ceder a las súplicas. Hay momentos en que puede resultar muy difícil, pero si no nos vemos capaces de cumplirlo, no merece la pena castigarles ya que ellos consideraran que se han salido con la suya”, afirma.

 

Son numerosos los aspectos a considerar para llevar a los hijos por el camino deseado, los cuales pudieran ser tomados en cuenta para lograr  la creación de ciudadanos conscientes y responsables, que pudiera brindar la satisfacción a los padres de que todo ese tiempo de dedicación y esmero rindió los frutos deseados, pues la realidad  de cada  familia determinará lo que desee cada jefe de hogar para sus retoños.

 

Los  errores que cometen los padres

 

 

1.          La sobreprotección

2.          No comparar ni descalificarlos

3.          No usar calificativos como tonto o malo, puesto que les hace daño a los niños y puede afectar de modo negativo a la valoración que tienen de ellos mismos.

4.          No pretenda ser su amigo

5.          Muchos padres cometen el error de gritarles a los hijos, y no se dan cuenta que con este estilo de crianza lo que están enseñando es a gritar y ser agresivo el pequeño.

6.           La permisividad. A veces, los mismos representantes se  contradicen en las decisiones, le dicen al hijo que No, pero luego de sus argumentos terminan cediendo

 

Coordenadas

 

La Dra. Daniela Guédez Hernández,  es psicólogo clínico egresada de la Universidad Rafael Urdaneta (URU) en el año 2002, con especialidad en problemas de la conducta y el apredizaje en niños y adolescentes, de  la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA).  Actualmente,  se dedica a tiempo completo a su profesión, en su consulta privada en el Centro de Especialidades Médicas Acarigua.

 

Ramón Ballester y Samira Gómez/Prensa Bisturí Magazine 

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